crecimiento económico

 

 

EL ABOGADO DEL DIABLO

01/11/2021

 

Hace más de 1.000 años los santos de la Iglesia católica se “elegían” por aclamación popular. Más tarde, el proceso se formalizó con una investigación exhaustiva de la vida del candidato, para asegurarse de que era merecedor del reconocimiento.

 

Como parte de la mejora de dicho proceso, en el siglo XVI el papa Sixto V estableció que uno de los miembros del “comité” tenía que argumentar en contra del candidato. A ese miembro se le conocía popularmente como “el abogado del diablo”[1].

 

Desde entonces, el término “el abogado del diablo” se usa para describir a alguien que lleva la contraria en un comité para garantizar que se llega al fondo de un asunto importante. Esta técnica nos viene genial, porque el asunto que vamos a tratar hoy es importante.

 

Hace un año presentamos el siguiente gráfico de la evolución del PIB per cápita del mundo en los últimos 2.000 años[2][3][4]:

 

PIB per capita mundial

Fuente: "Statistics on World Population, GDP, and Per Capita GDP, 1-2008 AD", Angus Maddison (University of Groningen)

 

En el gráfico vemos dos periodos claramente diferenciados. Uno en el que los humanos no éramos capaces de amplificar bien nuestras habilidades y otro en el que sí.

 

En el primer periodo, el crecimiento del PIB per cápita fue de 0,02% al año durante 1.800 años. Vamos, 0 pelotero. En el segundo periodo, el crecimiento fue de 1,30% al año durante 200 años. No parece mucha diferencia, pero es 67 veces más.[5]

 

Aquí es donde entra en escena nuestro particular abogado del diablo que, tras leerse todos nuestros Invertips y ver el gráfico, inicia el siguiente diálogo imaginario con nosotros:

 

— “Un momento, toda la inversión en renta variable está basada en la excelente rentabilidad que esta ha tenido durante los últimos 100 años[6], ¿verdad?” — dice el abogado.

— “Correcto” — contestamos desde Invertips.

— “¿No creéis que esto es engañoso? Viendo el gráfico, está claro que los últimos 200 años han sido muy distintos a los primeros 1.800 años.” — sentencia el representante de lucifer.

— “Eeeee” — balbuceamos desde Invertips.

— “Es más, ¿no es Invertips un miembro del club de la reversión a la media?” —prosigue el picapleitos, aprovechando nuestras reticencias.

— “Correcto…”— decimos dubitativos.

— “¿Por qué no pensáis que los últimos 200 años han sido una ilusión pasajera, que el crecimiento global va a revertir a la media de 0% de los primeros 1.800 años del gráfico y que, por lo tanto, la bolsa no va a ser una buena inversión en el futuro?” — concluye sonriendo y dejando caer el micrófono el letrado de belcebú.

 

El sonido del micrófono cayendo al suelo nos despierta de la pesadilla y solo tenemos una pregunta en la cabeza:

 

¿Es posible que volvamos a una época de nulo crecimiento económico como la que se vivió antes del siglo XIX?

 

Evidentemente no tenemos respuesta cierta a esa pregunta, ya hemos dicho muchas veces que "es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro". Sin embargo, por mucho que la labia del defensor de satanás nos haya hecho dudar, nos inclinamos hacia un rotundo no.

 

La razón es simple: lo que ha provocado ese crecimiento ha sido que en algún punto del siglo XIX descubrimos cómo desatar el ingenio humano[7] y, una vez desatado, ya no vamos a volver a guardarlo en una caja y tirar la llave.

 

Esto pasa también en el deporte, donde el hecho de batir un récord le demuestra a todo el mundo que es posible y fija un nuevo límite al que llegar. Por ejemplo, el récord de los 100 metros lisos de Maurice Green estuvo imbatido durante 6 años. No obstante, desde que Usain Bolt corrió en 9,58 segundos en 2009, no ha sido raro ver velocistas correr por debajo de los 9,79 segundos de Maurice Green que tan imbatibles parecían.

 

En la economía también nos beneficiamos de esa mejora continua. Es más, en la economía debería ser más fácil. El mundo del deporte tiene las limitaciones del mundo físico. En cambio, en la economía nos podemos beneficiar del mundo digital, que no está sujeto a las mismas restricciones. Como dijimos en el artículo de la reversión a la media: Hay cosas que no tienen por qué volver a su media. Rafa Nadal ha ganado el 83% de los partidos de tenis que ha jugado, pero si a partir de ahora juega a la pata coja, ese 83% no será una media representativa de lo que cabría esperar de él.

 

Esto aplica igual en economía. Hace 200 años desatamos el ingenio humano y eso subió la media de nuestro crecimiento. Diga lo que diga el abogado del diablo.

 

 

[1] La importancia de esta figura se redujo bastante a partir del año 1983.

[2] El PIB (Producto Interior Bruto) es el valor monetario de todos los bienes y servicios que son comprados por un usuario final en una región en un año.

[3] PIB per cápita es lo que se obtiene de dividir el PIB entre la población de la región a la que se refiere dicho PIB.

[4] Las cifras están ajustadas al poder adquisitivo de los dólares de 1990 para que sean comparables.

[5] El gráfico nos enseña como incluso un misero 1,30% al año se convierte en una cifra relevante con el paso de los años. Esto se debe al efecto del interés compuesto, como ya hemos visto tanto en anteriores artículos como en el webinar.

[6] En este artículo hablábamos de 26 años, pero las estimaciones a 100 años no son muy distintas en la bolsa americana. No tenemos datos fiables de 200 años y por eso cambiamos el diálogo de 200 a 100 en este punto.

[7] No es el objetivo de este artículo determinar cuáles fueron el punto y las razones exactas.

 

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