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¿CUÁNDO DEBERÍA USAR LA TARJETA DE CRÉDITO Y DÉBITO?

La tarjeta de crédito y débito es un instrumento de pago muy útil. Te puedes olvidar del efectivo y adaptar cada una de las modalidades de pago a tus necesidades. Sin embargo, no siempre es fácil saber qué pagos te conviene más hacer con cada una de ellas. Por eso queremos compartir contigo una pequeña guía de recomendaciones que te será muy útil.

Tarjeta de crédito y débito: cuándo usar cada una de ellas

Seguramente si tienes una tarjeta de crédito y débito en tu cartera ya conoces su funcionamiento, pero nunca está de más recordar conceptos para luego entender mejor los usos de cada modalidad.

  • Tarjeta de débito. Cuando pagas con ella utilizas el saldo disponible en tu cuenta. Es decir, pagas con tu propio dinero. Los costes a considerar son las comisiones por disponer de ella, ya que no se aplican intereses sobre las compras que realices con ella.
  • Tarjeta de crédito. Puedes hacer compras con un coste superior a tu dinero disponible. Las pagas con dinero que tu entidad te presta en forma de crédito. En este caso, los costes a considerar son las comisiones por tener este plástico y los intereses (aunque generalmente si eliges la opción de pagar a fin de mes no hay intereses).

Con este repaso rápido claro sobre la tarjeta de crédito y débito analizamos algunos casos específicos en los que sería conveniente utilizar una u otra:

Mejor con tarjeta de débito

  1. Gastos del día a día en general. Los suministros o gastos que se repiten todos los meses deberían ser abonados de manera habitual con la tarjeta de débito para unas finanzas saludables. Si tienes que recurrir al crédito a menudo, conviene estudiar qué ocurre y buscar modos de reducir esos gastos totales mensuales.
  2. Compras para las que ya habías ahorrado dinero. En muchas ocasiones estarás separando dinero en una cuenta ahorro, o simplemente manteniendo saldo extra para darte un capricho tras un tiempo. En este caso, si dispones del capital y tu liquidez es la suficiente deberías pagar con tu tarjeta de débito.
  3. Imprevistos que no provocan problemas en tu liquidez. Aunque la tarjeta de crédito es una solución para los imprevistos, si en este caso no dañan tu liquidez puedes plantearte abonarlo con tu tarjeta de débito.

Mejor con tarjeta de crédito

  1. Gastos del día a día en meses con problemas financieros. Hay meses en los que por cualquier razón tienes más gastos de los previstos, o se te han acumulado muchas cosas. En este caso, sí que conviene recurrir a la tarjeta de crédito para los gastos habituales. Podrás abonarlos sin retraso y, como es una situación puntual, podrás mantener la salud de tus finanzas personales sin agobios.
  2. Compras que son inversiones para ti o tu hogar. Cambiar los electrodomésticos, comprar un ordenador y otros gastos que implican productos a los que vas a sacar partido durante tiempo son acciones que puedes financiar con tu tarjeta de crédito. Gracias a ello no tendrás que esperar a ahorrar mes a mes para poder comprarlo.
  3. Imprevistos que podrían desajustar tus finanzas personales. Cuando los imprevistos del mes superan lo que tenías previsto, lo que tenías ahorrado, o consideras que van a suponer un problema en las siguientes mensualidades, conviene recurrir al pago con tarjeta de crédito. De este modo, podrás devolver cómodamente el total mes a mes y no tendrás que hacer grandes sacrificios.

Cosas a tener en cuenta al pagar con la tarjeta de crédito y débito

  • Período de pago tarjeta de crédito y débito. Al utilizar la tarjeta de débito se te cobra íntegramente el dinero de tu compra en el momento. Es decir, verás reflejado en el extracto bancario que ese capital ya no está disponible. Sin embargo, si decides utilizar la tarjeta de crédito, este importe se descontará en función de la modalidad de pago que tengas seleccionada. Por ejemplo, si abonas en concepto de compra de lavavajillas 500€ a crédito y tienes pago a final de mes, solo el último día de esa mensualidad, o el primer día de la siguiente se te cobrará ese dinero.
  • Importe de pago tarjeta de débito. Cuando pagas con tarjeta de débito no tienes cobros extras que sumar a la operación de compra. Es decir, si el ordenador que compras a débito cuesta 1000€, se te descontarán 1000€ de tu cuenta. Sin embargo, en caso de pagarlo a crédito, el importe a devolver serán esos 1000€ más los intereses. Para calcular los intereses debes conocer la TAE. Si por ejemplo esta fuese del 20% y la financiación fuese a 12 meses, el total a pagar serían 1116.20€ en 12 cuotas de 93,016€.