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EL ICEBERG

22/06/2021

 

En nuestro último “¿Sabías que…?” explicamos qué era la capitalización de mercado utilizando una pizza y asumiendo que no había deuda. No obstante, cualquier activo se puede comprar con deuda, lo que lleva a la pregunta:

 

¿Qué pasa si hay deuda?

 

Pongamos que nos compramos una casa de 100.000€ usando una hipoteca. En ese caso lo normal es que pongamos unos 20.000€ de nuestro dinero[1] y los otros 80.000€ nos los preste el banco. Por lo tanto, solo un 20% de la casa es “nuestro” y de ahí que haya gente que bromee diciendo que la casa no es suya, que es del banco.[2]

 

Si estos mismos números los aplicamos a una empresa, los 20.000€ que ponemos nosotros representarían la capitalización de mercado, pero para comprar la empresa entera tendríamos que pagarle al dueño 100.000€, para que él pueda devolver la deuda que tiene. Es decir, en cualquier activo, el valor total del mismo es la suma de la capitalización de mercado y la deuda. En los mercados, ese valor total se denomina valor de empresa.

 

Hasta aquí todo parece de sentido común, el problema es que cuando vemos el precio de una casa estamos viendo el precio que refleja el valor total de la casa, independientemente de si el dueño tiene una hipoteca o no.

 

Por el contrario, cuando vemos el precio de una acción en bolsa y calculamos su capitalización de mercado[3], no sabemos cuánto vale la empresa en su totalidad porque no estamos teniendo en cuenta si la empresa tiene deuda o no.[4]

 

En el primer caso somos conscientes del apalancamiento financiero, en el segundo no y la diferencia puede ser mortal.

 

En el ejemplo de la casa, si el precio baja un 20%, de 100.000€ a 80.000€, nosotros perdemos todo nuestro dinero por el apalancamiento, pero sabíamos de la existencia de dicho apalancamiento y nos queda clarísimo que la casa sigue valiendo 80.000€. Poco consuelo por otro lado.

 

En el ejemplo de la empresa, ese mismo movimiento en el valor total haría que el precio de la acción sea próximo a cero[5], pero eso no quiere decir que la empresa no valga nada. La acción puede valer cero aunque la empresa siga valiendo mucho, porque la acción solo refleja nuestros 20.000€ de capitalización de mercado[6]. El resto del valor de empresa es deuda y la deuda se ve en las cuentas de la compañía, no en la acción[7].

 

Si no sabemos esto y vemos que la capitalización de mercado de una empresa que sigue ganando dinero cae mucho, pensaremos: “no puede seguir bajando, algo tiene que valer”. Y efectivamente algo valdrá, pero puede que lo que valga solo alcance para devolver la deuda y los accionistas se queden sin nada.

 

Veamos un ejemplo real de una de las mayores empresas del Ibex 35, donde el elevado nivel de deuda ha hecho que pase algo parecido.

valor empresa

 

En la línea verde vemos que la capitalización de mercado ha bajado un 64%[8], por lo que podemos pensar que el precio total de la empresa ha bajado ese 64% y está “barata"[9]. Ahora sabemos que estaríamos equivocados, porque tiene deuda y eso hace que la línea azul del valor de empresa haya bajado “solo” un 26%.

 

En resumen, aunque en las casas el precio que vemos es el precio total, las empresas son como un iceberg, lo que vemos a simple vista[10] es solo la punta. Debajo del agua puede haber un montón de deuda que no se puede ver sin bucear[11] y que puede hundirnos como al Titanic.

 

 

[1] Ignorando los costes.

[2] Esto es verdad a medias, por un lado el dinero lo ha puesto el banco, pero por otro el riesgo de los movimientos en el precio de la casa los asume el comprador, por eso la casa es suya.

[3] Como vimos el mes pasado.

[4] Si la empresa en vez de deuda tiene caja neta, su valor total sería inferior al de la capitalización de mercado. Sería como comprar una casa y encontrarnos dinero escondido en las paredes.

[5] Hasta que no se declare en quiebra no será cero absoluto, porque siempre hay opción de que recupere.

[6] La ventaja del apalancamiento financiero en este caso es que la deuda es de la empresa, no nuestra. Eso supone que aunque vaya en nuestra contra, “solo” podemos perder los 20.000€ que ponemos para comprar las acciones. En cambio, si la deuda es nuestra como en una casa, podemos perder mucho más que el dinero que ponemos inicialmente.

[7] No se ve, pero si se nota. Las acciones de las empresas que tienen mucha deuda se mueven mucho más por el efecto del apalancamiento financiero.

[8] Un accionista durante esos 10 años debería haber tenido mejor resultado a causa de los dividendos.

[9] Simplemente que el precio baje no quiere decir que esté “barata”, también afecta cómo va el negocio.

[10] La capitalización de mercado.

[11]En el caso de las empresas, sin bucear en las cuentas.

 

 

 

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