unidad de medida

unidades de medida

22/09/2020

 

A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha existido la necesidad de tener un patrón común con el que medir las cosas, si comprabas 12 huevos no había confusión, pero ¿cómo medías lo que comprabas de aceite o de tela?


En el caso de la longitud, lo medias con unidades como el codo real egipcio o la vara castellana, pero no hubo una medida internacional estándar hasta que se adoptó el metro[1]. En el caso de las finanzas, la función de unidad de medida casi siempre la han ejercido las monedas de cada país, que son las que nos permiten medir la riqueza y el valor de las cosas.


El problema es que las monedas no son unidades de medida constantes, sino que cambian cada vez que los bancos centrales hacen algo[2]. Por lo tanto, estamos usando para medir nuestra riqueza algo que realmente no debería servir como unidad de medida[3].


Viendo las monedas así, la perspectiva sobre la evolución del precio de los activos cambia radicalmente, porque nos damos cuenta de que a veces nos centramos en la variable equivocada. Cuando sube la bolsa solemos pensar que lo hace porque su valor ha aumentado, porque el sentimiento es positivo, porque las empresas están teniendo beneficios, etc., y la mayoría de las veces será cierto.


Lo que pocas veces nos planteamos es que, en ocasiones, igual el valor real de las empresas no ha cambiado y lo que ha cambiado ha sido el valor del dólar[4]. Es decir, la bolsa no vale el doble que antes, sino que el dólar vale la mitad.


Así, cuando el dólar sube frente al euro, a veces se dice que el dólar ha subido y a veces que el euro ha bajado[5]. No obstante, cuando la bolsa sube, nadie se plantea que está subiendo frente al dólar y que, por lo tanto, igual no es la bolsa la que vale más, sino el dólar el que vale menos.


Es como si ahora se decidiera que la unidad “metro” en vez de ser “un metro”, va a ser “medio metro”. ¿Quiere decir eso que automáticamente somos todos el doble de altos? Sobre el papel, sí, pero en realidad, no. Ahora podremos decir que medimos 3,60 metros en vez de 1,80 metros, pero no por eso vamos a poder jugar en la NBA y ser los más altos.


El problema en el caso de las monedas es que no hay una organización internacional que nos diga claramente cuánto ha cambiado su valor como unidad de medida, simplemente sabemos que ha cambiado[6].


Esta analogía con el metro nos puede ayudar a comprender mejor por qué cuando se imprime dinero el precio de los activos tiende a subir, aunque eso fuera algo que ya hubiéramos interiorizado con la frase: hay las mismas cosas, pero hay más dinero”.


Si a todo esto le unimos que los gobernantes siempre han tendido a cambiar el valor de sus monedas hacia abajo[7], entenderemos por qué es tan importante invertir esas monedas en activos conforme las vayamos obteniendo, en vez de acomodarnos en la seguridad ficticia de dejarlas en la cuenta[8].

 

 

[1] La palabra metro tiene como origen el término griego metron, que significa medida.

[2] Esto era mucho más evidente antiguamente, cuando las monedas (físicas, no como concepto) estaban hechas con determinadas medidas de oro y plata y los gobiernos cambiaban las medidas, dejando claro que una moneda iba a tener menos oro que antes. Del mismo modo, hasta que se dejó el patrón oro, el gobierno te daba oro a cambio de tus billetes, por lo que era fácil determinar que te estaban dando menos oro que antes.

[3] Ni siquiera el oro es una buena unidad de medida, porque también se pueden descubrir nuevos yacimientos y que eso aumente la cantidad de oro en el mundo y por lo tanto reduzca su valor relativo.

[4] En el artículo usaremos el dólar, pero igual aplica con el euro o cualquier otra moneda.

[5] Según lo que hayan hecho frente a otras divisas.

[6] Viendo el sentido de las políticas monetarias de los bancos centrales y, aun así, es difícil, porque, por ejemplo, la mayor parte del dinero que se está imprimiendo este año se está destinando a tapar agujeros y sustituir dinero perdido. Teóricamente la inflación debería medir esto, pero la inflación también depende de la productividad y la oferta y la demanda, seguramente por eso no estamos viendo inflación pese a que se está imprimiendo mucho dinero.

[7] Para contrarrestar esto se hizo que los bancos centrales fueran independientes del gobierno, pero actualmente no parece que eso sea muy cierto.

[8] En esta discusión estamos dejando de lado el tema de la valoración de dichos activos. Si compras una casa o una empresa y pagas demasiado por ella, poco importa que los bancos centrales impriman dinero.

 

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