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Visionarios

22/05/2020

Tras más de dos meses encerrados en casa, muchos nos estamos preguntando cómo es posible que el mundo no se hubiera preparado para esto. ¿Por qué no escuchamos a Bill Gates?
Porque es cierto que en todas las grandes crisis siempre hay visionarios que avisan antes del peligro, pero a los que nunca se les hace caso. ¿Por qué?
Por un lado, está claro que no se les puede hacer caso a todos. Con ellos pasa un poco como con los periódicos deportivos, que todos los días anuncian que el Madrid o el Barça van a fichar un jugador distinto y así siempre pueden recordarnos que cierto día lo dijeron, sin mencionar los otros 200 jugadores que comentaron y que no fueron fichados.
Por otro lado, imaginemos que en el año 2000 un visionario hubiera alertado sobre la posibilidad de un atentado como el 11-S y conseguido la aprobación de los gobiernos para instalar todas las medidas de seguridad que tenemos ahora. Sería un héroe mundial, ¿no? Pues no. Seguramente un año después habría sido despedido, porque el resultado de sus actos habría sido un gasto de miles de millones en adoptar medidas que no valieron para nada, porque gracias a ellas nunca se habría producido un 11-S y, por lo tanto, nadie sería consciente de la gravedad de lo que se había evitado.
Por estas y muchas otras razones, cuando Bill Gates grabó su ya famosa TED Talk avisándonos del potencial problema de una pandemia, nadie le hizo caso. Hacerle caso habría supuesto gastarse miles de millones para evitar algo que nunca le había pasado a nadie vivo en la actualidad[1].
Sin embargo, una vez cometido el error, el riesgo suele estar muy presente en la mente de la gente y eso hace que la sociedad trabaje para que no vuelva a pasar. Aun así, eso no impide que muchos sigan pensando que va a volver a pasar, algo que también ayuda a que no ocurra porque nos mantiene alerta.
Esto ya se vivió en EE. UU. después del 11-S, donde todos pensaban que iba a haber un nuevo atentado en cualquier momento y que el mundo nunca iba a ser el mismo, cuando la realidad era que se había vuelto infinitamente más difícil llevar acabo un atentado así.
Esperemos y confiemos en que ahora pase lo mismo y que eso haga menos probable que el siguiente virus haga tanto daño sanitario y económico, porque esto sería quizás de lo poco bueno que se le puede sacar a toda esta pesadilla.
La prueba de que esta reflexión no va mal encaminada es que los países que más sufrieron los efectos del SARS en 2003 son los que menos problemas han tenido en esta ocasión. A ver si nos creemos que sus ciudadanos llevan años llevando mascarilla por la calle porque “mola”.
¿Qué tiene que ver todo esto con la inversión y los mercados? Pues no es más que otra razón por la que es tan difícil predecir lo que va a pasar y saber cuándo y por qué va a haber una recesión.
A principios de 2020 en ninguna predicción estaba: “El mundo entrará en recesión por un virus”, pero seguramente a partir de ahora siempre estará en las quinielas. No obstante, la historia nos enseña que la próxima vez el riesgo real vendrá una vez más por algo en lo que no estemos pensando y para lo que no nos hayamos preparado[2].
Es decir, no solo era muy difícil predecir esta recesión a principios de año, sino que cuando el próximo virus venga la gente seguramente pensará que va a provocar una recesión igual, pero no tiene por qué ser así porque nos habremos preparado[3].
Si predecir parece difícil es porque lo es, tan difícil que es inútil intentar adivinar cuando va a haber una recesión para vender antes[4]. En su lugar, hay que admitir que no somos visionarios e intentar estar preparados para cualquier escenario posible[5].
¿Cómo? Invirtiendo solo el dinero que sabemos que no vamos a necesitar y con el que podremos aguantar los movimientos del mercado. Si no lo habíamos interiorizado ya, esta enseñanza es otra cosa buena que podemos sacar de todo esta “experiencia”.

 

[1] De hecho, Bill Gates dijo hace poco en una entrevista que entendía que no le hubieran hecho caso porque nunca había pasado y no se sabía qué se estaba evitando. Ni siquiera se puede comparar esto con la gripe española, porque el mundo no estaba tan interconectado entonces.

[2] Ya sea una causa nueva nunca vista o una vieja que hayamos olvidado.

[3] Esperemos…

[4] Más difícil aun si tenemos en cuenta que el mercado puede haber ajustado sus expectativas antes.

[5] Como empresa es más difícil porque, por ejemplo, es difícil ver como una aerolínea se prepara para este escenario

 

 

 

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