que es un prestamo

¿QUÉ ES UN PRÉSTAMO? ¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA?

¿Qué es un préstamo? A veces, por dar por hechos determinados conceptos, perdemos la oportunidad de gestionar mejor nuestras finanzas personales. Por eso hoy queremos hablarte de uno de esos productos al que casi todo el mundo, al menos una vez, ha recurrido o probablemente va a recurrir, explicándote de manera clara qué es un préstamo para que no te quede ninguna duda.

Qué es un préstamo: lo que ya sabes

La definición clásica de este producto ya la conoces. Al preguntarte qué es un préstamo sabes que se trata de un dinero que (generalmente) te presta una entidad bancaria y que devuelves durante un período de tiempo fijado en contrato bajo unas condiciones que conoces previamente. Además de ese capital del que dispones en cuanto te lo conceden (restando las comisiones si existen), tienes que devolver los intereses pactados.

Seguramente hasta aquí todo estaba muy claro. El préstamo es ese producto al que se recurre cuando se tiene una necesidad puntual de liquidez, cuando quieres comprar algo con un coste elevado como un viaje o un coche, cuando pretendes pagar los estudios, al intentar crear un negocio propio,... es generalmente una puerta abierta a un sueño que podrás ir pagando poco a poco.

Qué es un préstamo: lo que puede que aún no sepas

Generalmente, cuando se habla de qué es un préstamo se entiende como tal a toda la gama de productos similares -pero no iguales- que existen en el mercado. Así, por ejemplo, puedes decir que has comprado un ordenador con un préstamo, o que has financiado tu viaje de negocios con él cuando en realidad lo has hecho a través de la tarjeta de crédito o con una línea de crédito. ¿Sabes cuáles son las diferencias entre estos productos? Conocerlas puede ayudarte a descubrir cuál es el más adecuado para ti en cada momento:

Préstamos vs tarjetas de crédito vs créditos

Aunque puede parecer un poco complejo eso de entender qué es un préstamo por las diferencias que tiene con otros, la confusión actual se debe al uso de la palabra “préstamo” para casi todo lo que tenga que ver con solicitar una cantidad de dinero de la que no se dispone. Por eso es fundamental hacer referencia a otros tres conceptos que también se usan habitualmente y que son distintos, tanto en condiciones como en funcionamiento.

  • Tarjeta de crédito. Es una de las fórmulas para obtener capital prestado más utilizada. En realidad, difiere del préstamo porque en este caso tú no solicitas el importe que quieres sino que la entidad te concede previamente un límite del que tú puedes disponer. Podrás comprar todo lo que quieras sin hacer trámites individuales siempre que no sobrepases esa cantidad.La tasa de interés suele ser más elevada que en el resto de productos y los plazos de devolución suelen ser cortos.
  • Crédito o línea de crédito. Su funcionamiento es muy similar al de una tarjeta de crédito. Sin embargo, en lugar de en formato plástico, lo tienes en una línea separada. Tiene un interés mucho más competitivo y lo común es que se conceda a  a negocios o emprendedores y que, además, suele tener una comisión de apertura que sube considerablemente la TAE.
  • Préstamo. Llegamos por fin al producto que nos ocupa. Como habrás podido deducir, la diferencia está en que en el préstamo firmas el trámite de solicitud por el importe exacto que necesitas. Además, suelen tener unas condiciones de interés más ventajosas que con la tarjeta y los plazos de devolución suelen ser mayores.

Además de estos tres productos financieros que puedes contratar en un banco, existen otros productos vinculados a préstamos y créditos ofrecidos generalmente por empresas de consumo. Así, cuando en el concesionario te ofrecen financiación a medida, o cuando una determinada cadena de electrodomésticos lanza financiación con cero intereses, lo que hay detrás es un préstamo que ellos han obtenido de una entidad bancaria.

Las comisiones en productos de crédito y préstamos: un factor determinante

Ahora que ya has ido mucho más allá del concepto de qué es un préstamo, descubriendo los otros productos habituales de financiación (en EVO, por ejemplo, disponemos de préstamos personales y nuestra Tarjeta Inteligente) es importante que analices bien las comisiones e intereses asociados a las operaciones. De hecho, al igual que ocurre con las hipotecas, lo mejor para comparar entre opciones es utilizar el índice TAE. Con él podrás saber cuánto te costará realmente obtener ese dinero ya que se incluye la tasa anual relativa al tipo de interés más las comisiones.