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LA RETROALIMENTACIÓN DE LA INFLACIÓN

12/05/2022

 

La mitad de los episodios de la divertida serie “Malcolm” consistían en un hermano haciéndole una broma pesada al otro, eso provocaba que el otro se vengara con una broma aún peor, lo que provocaba una nueva broma del primero y así hasta llegar a la guerra.

 

Ciclos como este se denominan retroalimentación, porque se alimentan a sí mismos. Es decir, el resultado o la señal de una acción sirve para determinar cómo será la siguiente acción y así sucesivamente.

 

En la película “El Sexto Sentido” el protagonista le dice a Bruce Willis que “en ocasiones ve muertos”. Bueno, pues en Invertips lo que nos pasa es que “en ocasiones vemos retroalimentaciones”.

 

¿Qué tipos de retroalimentaciones hay?

 

Hay dos tipos de retroalimentaciones, la positiva y la negativa. Hoy vamos a centrarnos en la positiva, porque es la que lleva a resultados extremos como la guerra entre hermanos o la inflación problemática[1].

 

Retroalimentaciones positivas

 

Por ejemplo, una canción tiene unas reproducciones más que el resto, eso hace que aparezca en más listas de reproducción, lo que hace que más gente la escuche, lo que hace que aparezca en más listas y así es como surgen los grandes éxitos[2].

 

Otro ejemplo, si aprendes a leer pronto, leer es divertido, eso hace que leas más, lo que hace que leas mejor, lo que hace que leas más. El sueldo y nuestro rendimiento en el trabajo, el deporte y nuestra percepción de la salud y así con mil cosas más.

 

Con razón nos sentimos como el protagonista de “El Sexto Sentido” cuando dice que: “están en todas partes”. No sabemos lo de los muertos, pero desde luego ¡Las retroalimentaciones sí que están en todas partes!

 

Otro ejemplo más: el público de un estadio ánima un poco más a su equipo, eso hace que este empiece a jugar mejor, eso hace que el público anime más, eso hace que el equipo juegue aún mejor. Bueno, pensándolo bien este no es un buen ejemplo, porque ni con esto explicamos lo que ha pasado en el Bernabéu en Champions este año.

 

Probemos con las burbujas en inversión: un activo sube un poco más que el resto y hay gente que gana dinero, al verlo más gente mete dinero, eso hace que el activo suba aún más, eso hace que más gente meta dinero y así sucesivamente[3].

 

Otro buen ejemplo es el interés compuesto: invertimos dinero, ese dinero genera dinero, invertimos el nuevo dinero, ese nuevo dinero genera aún más dinero y así es como se generan las grandes fortunas.

 

Como ya explicamos, la parte psicológica de la inflación funciona igual: si como sociedad pensamos que va a subir el precio de las cosas, compraremos más antes de que suban, eso hará que su precio suba y confirmará nuestros temores, haciéndonos comprar más y así sucesivamente.

 

Una vez establecido que están en todas partes con más ejemplos de los que hubierais querido leer, pasamos a comentar uno de los mayores problemas de la retroalimentación: la señal que nos manda a corto plazo no siempre coincide con la de largo plazo.

 

Problemas de las retroalimentaciones

 

Por ejemplo, si tomamos mucho helado todos los días, el azúcar nos da una señal positiva a corto plazo, pero a largo plazo el efecto en nuestra salud será negativo.

 

Cuando ahorramos el efecto inmediato es negativo, porque estamos renunciando a gastarnos el dinero hoy. Sin embargo, a largo plazo el efecto es muy positivo, porque ese dinero nos permite hacer algo que de verdad nos cambia la vida.

 

Del mismo modo, cuando bajan los mercados, el efecto inmediato es negativo, porque tenemos menos dinero. No obstante, a largo plazo nos beneficiaremos de esas caídas[4].

 

Igual que el helado, el año pasado los estímulos monetarios y fiscales estaban dándonos señales positivas, porque estaban impulsando el crecimiento. Ahora estamos viviendo el efecto negativo en forma de inflación.

 

En “Malcolm”, estos procesos terminaban con un “desastre enorme” o con una “intervención externa” cuando la madre repartía collejas y ponía orden. Aunque no fuera la opción favorita de los hijos, la “intervención externa” suele ser mejor que el “desastre enorme”[5] y esa es la alternativa que han elegido los bancos centrales para frenar la inflación.

 

En su caso la intervención externa consiste en subir tipos y dar la vuelta a todas las medidas aplicadas en los últimos años para estimular la economía. Esto tiene sus consecuencias y por eso la bolsa sigue bajando y la rentabilidad de los bonos de gobierno sigue subiendo.

 

Esto también explica porque en Europa no hemos subido tipos todavía mientras que en EE.UU. acaban de subirlos 0,50% a principios de mayo y van a seguir a ese ritmo unos cuantos meses más. La razón es que el ciclo de la inflación no está tan establecido aquí, todavía no estamos viendo subidas generalizadas de salarios a causa de la inflación, por ejemplo.

 

Lo bueno es que no solo están los bancos centrales trabajando para aplacar la inflación, también hay retroalimentaciones negativas actuando, pero eso lo veremos el mes que viene. Mientras tanto tenemos que aguantar las collejas de los bancos centrales en su intento de poner orden[6].

 

 

[1] Es la interactuación de muchos de estos ciclos de retroalimentación lo que hace tan impredecible el mundo.

[2] Esto se llama efecto Matthew.

[3] Está claro que este proceso no puede durar eternamente, pero sí que puede durar mucho más de lo que pensamos.

[4] Sobre todo, si estamos empezando a invertir periódicamente.

[5] Las burbujas suelen terminar en “desastre enorme”.

[6] Poner orden en una situación que en buena parte ellos mismos han creado.

 

 

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